Orla de feria: viñetas que se leen dos veces
En la orilla de una feria de cómic, el ruido de los stands no ayuda a decidir si un globo cabe en la viñeta. Por eso este cuaderno se queda en lo concreto: una primera pasada con un traductor manga ia, y después una lectura en voz alta para comprobar que el registro no suena a manual de instrucciones.
Quien busca un traductor manga suele llegar con un capítulo a medias y un plazo corto. Aquí anotamos el orden que nos funciona: extraer el texto, marcar los nombres propios, y solo entonces pulir el tono. Un traductor de manhwas pide además ojo con el scroll vertical: las frases largas se parten donde el lector deja de deslizar, no donde el español querría una coma.
Los fanzines tienen otra cadencia. Un traductor de doujinshi tiene que respetar chistes internos y márgenes estrechos, sin inventar notas al pie que el autor nunca dibujó. Cuando el encargo es una traducción de manga completa, guardamos un glosario compartido: tratamientos, muletillas y el modo de escribir las onomatopeyas que se dejan en japonés.
Nada de esto sustituye a quien maqueta. La herramienta propone; la mesa decide si el globo respira. Si una línea no cabe, se recorta el adverbio, no el chiste.
Equipo MangaTranslate / ficory LLC